Abuja. DPA
Acusaciones de fraude masivo en las elecciones parlamentarias celebradas el sábado en Nigeria amenazan con sumir en una nueva crisis al país más poblado de África, con sus 140 millones de habitantes.
Cuando hoy se den a conocer los primeros resultados y se sepa con qué ventaja cuenta el candidato del partido del gobierno, Umaru Yar’Adua, se oirá el gran clamor de la oposición. Desde los comicios las denuncias de falsificación electoral se incrementaron de forma continua. Testigos presenciales informaron de urnas robadas, de policías que “ayudaron” a los electores a depositar sus papeletas de voto, de colegios electorales que abrieron cuando tenían que cerrar de nuevo y de otros que cambiaron su sede en el último minuto, de forma que ningún elector fue capaz de encontrarlos. “Estoy preocupado”, afirma Max van den Berg, director de los observadores electorales de la Unión Europea (UE), refiriéndose al transcurso de las elecciones. El presidente saliente, Olusegun Obasanjo, negó las informaciones sobre irregularidades y aseguró que “este Gobierno no tiene motivo alguno para falsificar los resultados electorales”. Pero sus críticos ven la situación de forma diferente. Obasanjo ya intentó anteriormente todo lo posible para modificar la Constitución con el fin de poder aspirar a un tercer mandato. Su probable sucesor, Yar’Adua, está considerado su confidente y se prevé que, en caso de ganar, paralice cualquier futura investigación penal contra Obasanjo por desfalco de dinero público. Si Nigeria acepta los resultados electorales apretando los dientes, Obasanjo habrá logrado su objetivo, pues podría seguir tirando de la cuerda desde los bastidores. Si, por el contrario, se producen disturbios, los observadores no descartan que Obasanjo siga gobernando tras declarar el estado de excepción. En el nuevo reparto de poder en Nigeria está en juego considerablemente más dinero que en otros Estados africanos, pues se trata del mayor productor de petróleo del continente y alrededor del 95 por ciento de los ingresos petroleros va al Estado.
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